IQNet SR10: ¿Otra certificación más?


La Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) ha presentado recientemente en España el Sistema de Gestión Internacional IQNet SR10, y otorgado los 16 primeros certificados del mismo. Estos son, además, los primeros certificados emitidos a nivel internacional de este sistema de reciente creación (28 de diciembre de 2011), privilegio otorgado a la delegación española por estar basada en la anterior RS10, creada por AENOR.

Tras la presentación oficial varios expertos entonaron, no sin falta de razón, el “¿otro certificado más?”. Pero no por esto debemos hacer sombra a una certificación que puede llegue un poco tarde a este lío de normas y certificaciones, pero que puede convertirse en el certificado de referencia a nivel internacional. A favor de este argumento encontramos en este sistema varios aspectos destacables.

Fortalezas de la SR10

En primer lugar, es una estándar Internacional, lo que en un mundo globalizado ofrece una perspectiva más holística que otras certificaciones nacionales, incluso locales, permite la comparabilidad entre países, y tiene en cuenta la cuestión de las empresas que operan en varios países. En este sentido, cabe destacar que la SR10 es de aplicación obligada a todo el NIF de una empresa, es decir, a la misma razón social, pero no nos queda claro que ocurre con empresas que usan un NIF distinto para sus filiales en otros países.

En segundo lugar, para su realización se ha tenido en cuenta la ISO 26000. Según destacó Salvador Román, Gerente de Responsabilidad Social de AENOR, quién nos presentó la certificación hace unos meses en la Mesa de RSE de Castellón, la IQNet SR10 recoge y lleva a la práctica principios recogidos en esta guía, y que por su carácter de guía ISO dejó fuera de sus certificaciones. Con lo que la avala un buen referente para la responsabilidad social a nivel internacional como es la ISO 26000, y suple esa “carencia” que algunos denotaron en la realización al fin como guía y sin posibilidad de certificación.

Y tercero, es integrable y compatible con otras ISO de Calidad, Medioambiente, o con otros sistemas como la OSHAS 18001 de Seguridad y Salud Laboral, sistemas ya conocidos y ampliamente implantados en empresas de todo el mundo, lo que facilita su comprensión y gestión. Para Salvador Román, esto es de suma importancia, “porque SR10 es un sistema de gestión sencillo, pero muy exigente” y es necesario tener algunas de estas certificaciones previamente para aventurarse con esta ISO. “Sin tener mucho trabajo recorrido en RSE no tiene sentido embarcarse en esta certificación”, afirmó Román.

 Debilidades de la SR10

Esta puede ser una de sus fortalezas, y a la vez una de sus debilidades: se trata de una certificación muy completa y exigente, al alcance de muy pocos. A mi modo de ver, no podía ser de otra manera. Una certificación en responsabilidad social lo requiere. Pero ¿cuántas empresas acabaran certificándose con ella? ¿Cuántas organizaciones están a la altura de poder recibir un Certificado de Empresa Socialmente Responsable?

La segunda de las debilidades es, cómo no, el talón de Aquiles de la RSE: su adaptación a las pyme, que se me hace de alguna manera ¡imposible! si partimos de esta base de necesidad de conocimiento y aplicación de otras normas ISO, no al alcance de muchas pyme por complejidad, y también, porque no, por precio.

Lo más destacable de la SR10 

Sea o no sea el sistema de gestión que centralice y ocupe el lugar privilegiado de la RSE, por lo que pude conocer de la mano de unos de sus creadores, Salvador Román, no creo que sea “una certificación más”, y contiene aspectos importantes que merece la pena reconocer. El primero, porque no, que a efectos prácticos se basa en un sistema de gestión español, la RS10, por su calidad, y por ser pionera entre el resto de países que integran ISO, que no disponían de nada similar. Creo que vale la pena ponerlo en valor.

En segundo lugar, porque es una estándar holístico que recoge todas las dimensiones de la RSE de forma escrupulosa, y que destaca la exigencia de códigos de conducta dentro de los sistemas de gestión de la RSE. De hecho, este es el único documento nuevo que aumenta el alcance del buen gobierno en la organización.

En tercer lugar, también pone de manifiesto claramente la necesidad del compromiso de la dirección con todo el proceso. Y por último, pero no menos importante, destaca la necesidad de identificar, priorizar y atender los impactos generados a todos los grupos de interés de la organización. “Si no se tiene en cuenta a todos los grupos de interés, no es responsabilidad social”, afirmó contundentemente Román.

Para terminar, un cotilleo: la propia AENOR está pasándose la certificación a su organización. ¿Para ver lo que se sufre? No, para ser coherentes con su filosofía. 😉

Feliz jueves, amig@s responsables!

P.D. Precisamente esta semana AENOR acaba de publicar el libro Principios, prácticas y beneficios de la responsabilidad social, un libro para facilitar la lectura y aplicación de la ISO 26000. Todavía no he podido leerlo, pero tiene muy buena pinta. Por si queréis ojearlo.

Publicado por Carmen Martí

Apasionada de la comunicación social y la responsabilidad social.

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