Sin protección de la infancia, no hay democracia


2.826.549 de niños y niñas, un tercio de la población, viven en riesgo de pobreza en España. Se trata del 33,8% de la población infantil del país, según un estudio de Save The Children presentado este miércoles junto a la campaña ‘Y a mí, ¿Quién me rescata?’, lo que sitúa a España en el octavo país de la Unión Europea con mayor tasa.

Una situación que se complica en determinados colectivos: el 45,2% de los niños de familias monoparentales, el 57% de cuyos padres no tienen la ESO y el 49,2% de los hijos de extranjeros.

Como diría la canción, “yo no soy política, ni lo quiero ser”, ni me imagino la dificultad que tiene que entrañar serlo. No quiero ser demagógica con un tema tan sensible, pero desde el sentido común y desde la ética, esa ética que sale desde las entrañas, me parece inadmisible hablar de “inicio de la recuperación”, “mejoría”, “salida de la crisis”, “mejora de la bolsa”, “mejora del Ibex 35”, cuando un tercio de nuestros niños tienen que decidir, o lo tienen que hacer sus padres y madres por ellos, si comer un día o comprar un libro que les piden en el colegio. Unos libros que siguen sin ser gratuitos para todos los niños en todas las comunidades de nuestro país, cuando la educación “se supone” gratuita y universal. Sí, pero no en igualdad de condiciones. Y esto no lo digo yo, lo han dicho representantes de Save the Children en rueda de prensa.

Yo no sé a vosotros, pero a mí se me hace cuesta arriba hablar de otros temas cuando se dan a conocer estos datos. Y detrás de los datos hay personas. Personas como una señora que contaba su historia en la Cadena Ser, en ese apartado llamado “Diario de la crisis” en el que dan voz a estas historias. No recuerdo el nombre, pero sí la historia. Contaba que la han desahuciado con 4 hijos de 7, 5, 2 años y apenas 5 meses de vida el pequeño, que además en el momento del desahucio estaba ingresado en el hospital enfermo. Hoy tiene un techo bajo el que dormir junto a su marido en paro y sus 4 retoños gracias a la Plataforma por los Afectados por la Hipoteca, que no sólo la han ayudado a ocupar un piso de un banco, sino que le dan lo que es más importante, apoyo moral, apoyo para no sentirse sola, para no sentirse en una guerra constante.

Historias como la de Rosa, una madre soltera de 54 años y Yago, su hijo que el próximo 3 de febrero cumplirá 10 años. Que llevan luchando años por la renta mínima de “ciudadanía”, o renta mínima “garantizada”. Qué crueles son las palabras. Por ser ciudadano, y garantizada. Ni es una cosa ni es la otra. Rosa tramitó todos los papeles que le pidieron en mayo de 2011, y espero, y espero, y espero. 12 meses sin cobrar ni un euro. La Conselleria de Bienestar Social dice que porque faltaba un informe de la Macomunidad de Ademuz, donde reside, la Mancomunidad dice que nunca le pidieron ese papel. Rosa peleó, insistió, mes tras mes. Y vivió, gracias a las “redes sociales”. A las de verdad, y que no son ni facebook ni twitter, sino la familia y amigos, las redes que sostienen este país. Pero estuvo 12 meses sin cobrar ni un euro, hasta que pudo tramitar otra ayuda del Servef. Sola, sin trabajo, a cargo de un niño pequeño que tiene que hacerse mayor antes de hora por entender cosas que no tendría porque.

Os dije que no iba a hacer demagogia, y no la hago. Conozco bien esta historia. Rosa es mi madre, y Yago mi hermano. Y soportan esta humillación de tener que pelear con unos y con otros, cuando ellos son los vulnerables, por algo que es de “ciudadanía”, “garantizada”. Y son sólo uno de esos números, uno de esos 2.826.549 niños. Bueno, me resisto a que ocupen ese puesto, porque Yago me tiene a mí, y de momento, afortunadamente, yo tengo trabajo con el que soportar a la familia.

Estos son los rostros que hay detrás de los informes. Y mientras esta sea la tónica general de los días, me niego a afirmar que vivimos en una democracia moderna, donde se gobierna para el pueblo, donde las personas importan. Me da igual el color de los partidos que vayan desfilando. Mientras esto siga ocurriendo, no viviremos en un país desarrollado, en un país a la altura de nuestro tiempo. En un país decente.

Vivimos en un país de “ricos indignos”. No lo digo yo, lo decía Paul Krugman, reputado economista, hace unos días en El País. “El mito de los pobres indignos persiste, y también lo hace un mito equivalente, el de los ricos que merecen serlo”.  Os recomiendo leerlo. ¿Y quién se beneficia de todo esto? Una élite que Krugman cifra en EE. UU.  en el 0.1% de la población!!

Hoy esperamos respuesta de Bienestar Social y de la Mancomunidad del Rincón de Ademuz, porque parece que la historia de mi madre les ha “afectado” han dicho, y están intentando resolverlo entre los dos para que cobre los  meses de demora que se alargo el proceso (más allá de los 3 meses como plazo máximo de resolución que fija la ley y que hay que esperar religiosamente! Ver artículo 25 ), porque en mayo se le acaba la ayuda que tiene ahora…y volveremos a empezar. A esperar otros tantos meses a que resuelvan de nuevo.

Y los adultos luchamos, pero a los niños se les roba la infancia, y son nuestro futuro.

Amig@s responsables, espero contaros buenas noticias pronto… Sea como sea, seguiremos luchando.

Publicado por Carmen Martí

Apasionada de la comunicación social y la responsabilidad social.

4 comentarios sobre “Sin protección de la infancia, no hay democracia

  1. Lo leí la semana pasada y la verdad es que me sorprendió. Porque no esperaba que abrieras una parcela de tu vida personal, y del modo tan natural y sencillo. Gracias de antemano. Preocupa, y mucho, este tema. Venía pensando en la humanidad. Tantas personas en el mundo y tan poco humanismo. Es como paradójico… y una pena. A ver si, poco a poco y entre los que se deciden a luchar por ser personas, esto tira para adelante y se consigue recuperar la dignidad de las personas (en todos sus ámbitos). Un fuerte abrazo y a seguir luchando con esperanza.

    1. Gracias Rocío. A veces es necesario personalizar las cosas, contar que nos ocurre para ser conscientes de que no estamos solos, de que le ocurre a mucha gente, de que hay que denunciar las injusticias, y de que, como han demostrado la Marea Blanca o el barrio de Gamonal, a veces también se gana ante las injusticias, y los ciudadanos tenemos voz y, también mucho voto, en todo lo que ocurre. Gracias por tus palabras. Somos muchos los que trabajamos por ese mundo humano. Juntos podemos. Un abrazo grande!

  2. Carmen, no conseguirán, del color que sean, seguir manteniendo este mundo tan injusto. Ganaremos un mundo sin pobreza, sin exclusión, sin justicias. Ese mundo está cada vez más cerca. Por muy difícil que lo pongan.

    Ánimo, un abrazo

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