La perversión del valor compartido


De un tiempo a esta parte se han colado en nuestros vocabularios este término hasta hace unos años desconocido. Hasta tal punto que amenaza con fagocitar o dejar como «pasados de moda» a la RSE o la sostenibilidad.

Carmen MartíCARMEN MARTÍ

Hoy en día o tu empresa apuesta por el valor compartido, o no estas a la última en esto de ser una empresa responsable y sostenible.

Bromas aparte, los avances son importantes, pero el sentido de las palabras, y cómo se usan, todavía más. Y esta nueva “variante” del comportamiento ético de una empresa merece una reflexión, porque como todo en este mundo, las cosas se pueden usar bien o mal, y detrás de estas tendencias, en mi humilde opinión, puede haber mucha perversión, sobre todo si no entendemos bien el concepto que hay detrás y cómo pretende ser usado, su sentido, que es, al fin y al cabo, lo importante, lo llamemos como lo llamemos.

La teoría del valor compartido comienza a tomar fuerza tras un par de artículos publicados por Michael Porter y Mark Kramer en la Harvard Business Review en 2011, en los que defendían que las empresas y la sociedad debían unir sus esfuerzos para obtener un beneficio común o, lo que es lo mismo, crear valor compartido (corporate shared value), lo cual entendían como una nueva manera de lograr el beneficio económico, un paso más allá de la responsabilidad social y la filantropía o la sostenibilidad (Vid. Del enfoque filantrópico a la creación de valor compartido).

Según los autores, este paso llevaría a la empresa a un nuevo estadio, y de ser considerada una de las principales causas de los problemas sociales, ambientales y económicos, pasarían a ser, con una adecuada gestión orientada a la creación del valor compartido, creadora de la solución, uniendo sus esfuerzos con la sociedad para obtener un beneficio común.

Como planteamiento suena bastante bien. Empresas y sociedad analizando los problemas actuales y creando soluciones conjuntas. Empresas reinventando sus productos y redefiniendo su productividad orientándola al bien común.

Aunque sigo teniendo mis reticencias sobre qué de nuevo aporta esto a una bien entendida ética empresarial, responsabilidad social, sostenibilidad, o la más reciente economía del bien común, la teoría del valor compartido parece la panacea, así la venden sus autores, la solución a todos nuestros males.

Ahora bien, en la práctica, los ejemplos de empresas que están orientadas bajo esta filosofía, ejemplos que los que se dicen expertos en su aplicación suelen usar, al menos a mí me despiertan bastantes reticencias.

Caso 1: Coca Cola Brasil.

Caso 2: Novodisk: Empresa farmacéutica líder en la comercialización de insulina detecta que en China

Leer más

Publicado por Carmen Martí

Apasionada de la comunicación social y la responsabilidad social.

Un comentario en “La perversión del valor compartido

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: