Ser Responsable

…Y no morir en el intento


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Medir el impacto sí, pero sin perder el norte


Lo que no son cuentas son cuentos. Durante tiempo esta frase nos ha obsesionado sobre todo a las organizaciones sociales, pero también a empresas preocupadas por su impacto social. Medir, medir, medir, esa era la obsesión.

Lo que no se puede medir no se puede mejorar. Esta es otra de esas frases de recurso fácil en conferencias y discursos a la última. Tendencia, trending topic.

Cursos para mejorar tu forma de medir, cómo medir el valor, cómo medir el impacto. Medir, medir, medir.

Y las modas no son en vano, y normalmente tiene algo de tendencia, de corriente, que merece la pena escuchar, pero los que me leéis ya sabéis que siempre hay un sí, pero no, un sí, pero cuidado. Que le vamos a hacer si nací en el Mediterráneo. Así que vamos allá.

En los últimos diez años ha habido un notable avance en metodologías de medición de impacto. Los primeros análisis han estado muy enfocados al sector social, un sector que durante años había gozado en algunos casos de apoyos públicos y en otros de apoyos privados sin pedir mucho a cambio.

El avance de la responsabilidad social, y el interés de los empresas por “invertir” en proyectos alineados con su unidad de negocio y que reviertan a la compañía en una relación ganar-ganar, ha llevado a las organizaciones sociales a ponerse las pilas, teniendo que medir resultados de una forma diferente y cuantificar el impacto de su quehacer con los apoyos obtenidos.

Una innovación, a mi parecer, muy beneficiosa tanto para las organizaciones, que han mejorado notablemente su gestión y rendición de cuentas, como para los empresas, que buscan relaciones beneficiosas para ambas, con sentido, coherentes, e intentan transmitir a la sociedad el impacto de estas sinergias.

Este es el caso, por ejemplo, del método SROI, Social Return of Investment, uno de los más extendidos y que más adeptos está ganando. El SROI, inicialmente enfocado a la medición de la inversión en organizaciones sin ánimo de lucro, está empezando a ser utilizado por empresas para medir su impacto social, como es el caso pionero de la empresa valenciana Crein, de las primeras, si no la primera empresa en España en publicar un Informe de Impacto, que se puede descargar en su página web.

Artículo completo en Compromiso Empresarial

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