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Moda limpia, ¿un oxímoron?


Oxímoron: combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en ‘un silencio atronador’. ¿Sirve este recurso literario para describir la moda?

Organic Cotton Colours desfilando en el BCN Ethical Fashion Fest.

Oxímoron une los lexemas ὀξύς (oxýs: agudo, punzante) y μωρός (morós: fofo, romo, tonto). Por tanto, él mismo es un oxímoron. Dado que el sentido literal de oxímoron es opuesto, ‘absurdo’ (por ejemplo, “un instante eterno”), se fuerza al lector o al interlocutor a comprender el sentido metafórico.

Los que acostumbráis a leer mis reflexiones ya sabéis que me gusta bastante detenerme en el significado de las palabras. Cuando estudie filosofía se me quedo una tatuada: oxímoron. No sólo por la belleza del término en sí, y por su rareza la primera vez que lo escuchaba. Sino por el contexto en el que surgió: para definir la ética empresarial.

Obviamente Jesús Conill, mi maestro en esta disciplina, buscaba precisamente la reacción contraria: demostrar que, por mucho que en pleno desarrollo de la globalización y el capitalismo muchos se afanaran en definir la ética empresarial como eso, como un “silencio atronador”, un “instante eterno” o algo “punzante y fofo a la vez”, no era así, y la ética empresarial no era una metáfora literaria.

Recuerdo que escribí la definición en un pos-it amarillo, y lo pegue en el corcho delante de mi mesa, donde estuvo acompañándome toda la carrera.

Desgraciadamente, así como en la ética empresarial pronto descubrí que no pertenecía a la especie de los oxímoron, la moda limpia se me sigue resistiendo para sacarla del mismo cajón.

No es la primera vez que escribo sobre este tema, porque me preocupa y ocupa constantemente, y sobre todo porque la gente cercana a mí que sabe a lo que me dedico, suelen preguntarme dónde comprar esto o aquello, para poder consumir con conciencia, y sin mal de conciencia.

Pero es que desgraciadamente a día de hoy, sigue siendo complicado vestirse sin manchas de sangre. Y sí, me pongo “gore”, porque aunque nos duela, y miremos para otro lado, esta es la realidad.

Ahora bien, volviendo al cajón de los oxímoron, no querría quedarme con la moda limpia metida en él. Porque no sería tampoco justa con una enorme cantidad de empresarios/as que están revolucionando el mundo de la moda con conciencia.

La cruz es obvia: es prácticamente imposible vestirse en grandes cadenas de distribución, las tiendas a las que estamos acostumbrados, con amplios horarios, céntricas, cómodas, a mano, con total confianza de que esas prendas se han confeccionado con criterios éticos, justos y razonables.

La cara, pasa como en tantas otras cosas por la conciencia slow, que ha llegado a la comida (slow food) y también a la moda (slow fashion). ¿Qué quiero decir con esto? Que para consumir moda con conciencia hay que salir de los circuitos habituales, tomarnos un tiempo, y buscar alternativas, que poco a poco van sacando a la moda limpia de ese cajón oscuro.

En otro artículo hablaba de las excusas que solemos ponernos para no salir de este circuito (Vid. Mi consumo ¿es sucio e injusto?). Sí, quizá sea más caro que a lo que estamos acostumbrados, más difícil de encontrar o haya menos variedad, pero sin duda, merece la pena hacer un esfuerzo. En este segundo artículo quiero contribuir a eliminar una de ellas: la falta de alternativas y de información.

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