Tiempo de ocio, tiempo de solidaridad


¿Está reñida la solidaridad con pasarlo bien? Cuando se piensa en ser solidario, en la justicia social, en las desigualdades, en la pobreza, en tantas causas que nos mueven, siempre se tiende a pensar en la lucha, en las manifestaciones, en la protesta, en dar a conocer el daño que hay a nuestro alrededor y luchar contra él.

I Correcaminata Solidaria de Fundación Novaterra.

Este enfoque se traslada a las campañas de captación de fondos de las grandes organizaciones: mostrar la injusticia para empatizar con la causa y hacerle frente sumando esfuerzos.

Hay un lado de la solidaridad combativa y reivindicativa, así es. Pero la solidaridad también puede ser divertida, alegre, incluso parte de nuestro ocio. De hecho rodeados de tanta injusticia y malas noticias, a veces necesitamos un soplo de alegría para empatizar con una causa, más allá de la cruda realidad.

El filósofo griego Aristóteles defendía el ocio como “el principio de todas las cosas” en cuanto servía para lograr el fin último del hombre que es la felicidad.

La concepción del ocio clásico tenía que ver con un componente esencial en la vida de las personas. Un ocio que tiene que ver con las aficiones, con el estar con uno mismo y a la vez con los otros, que tiene que ver con el estilo de vida, con la pertenencia a un grupo social, con el tiempo libre y con la relación con los otros.

El ocio se relaciona con querer hacer algo y con la satisfacción de determinadas necesidades y deseos. El ocio solidario satisface en muchas ocasiones una doble necesidad: la de una actividad placentera y a la vez el deseo de ser solidarios o ayudar con algo que nos gusta hacer y nos produce placer.

Una de las actividades que más está triunfando últimamente y que une ocio, solidaridad y deporte es el running solidario. Todos los fines de semana miles de corredores y corredoras salen a la calle para practicar su deporte favorito por una buena causa. Una doble motivación, correr, pero además con un fin solidario, que genera endorfinas físicas y endorfinas sociales.

Hace unas semanas nos embarcamos en esta aventura en la Fundación Novaterra organizando nuestra I Correcaminata Solidaria. Fuimos ambiciosos, porque queríamos organizar mucho más que una carrera: una fiesta en todos los sentidos que aunara, deporte, naturaleza, familia, inclusión y solidaridad.

Desde estas bases cuidamos todos los detalles: desde los trofeos sostenibles de cartón reciclado; una bolsa del corredor de algodón orgánico con productos ecológicos y saludables; la colaboración de varias perreras de la ciudad que pasearon sus perros; corredores de organizaciones de personas con discapacidad… Una caminata, en definitiva, para todos los públicos, que hicieron juntos familias completas, y uniendo dos barrios muy distintos como son La Coma y Mas del Rosari en Paterna. Un barrio marginal y un barrio de lujo separados por apenas una calle.

No queríamos hacer una carrera para recaudar fondos. Queríamos que fuera una experiencia de ocio solidario única.

Otra de las características interesantes de esta nueva actividad fue la activación del voluntariado juvenil, algo fundamental para Novaterra. Más de 80 voluntarios/as, en su mayoría gente joven, acudieron a la cita; una buena oportunidad para acercarse gracias al ocio y el deporte a una organización como la nuestra. También tuvimos presencia de voluntariado corporativo de alguna empresa.

Artículo completo en Compromiso Empresarial

Publicado por Carmen Martí

Apasionada de la comunicación social y la responsabilidad social.

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