Ser Responsable

…Y no morir en el intento


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Un no rotundo al trabajo que no hace feliz


Estoy viviendo una de las etapas más felices de mi vida y la causa tiene que mucho que ver con mi trabajo. Ahora que estamos volviendo de vacaciones la mayoría, es buen momento para reflexionar sobre el modelo de trabajo actual más generalizado, al menos en España, y las posibilidades de hacerlo de otra forma.

No tengo horario de entrada ni de salida. Yo me organizo. Si un día se me pegan las sábanas y no tengo nada importante a primera hora, pues remoloneo un poco más en la cama y salgo feliz.

De hecho otra de las cosas que me encanta es ir un poquito más tarde. Porque a las nueve de la mañana todos los infantes de este país entran al cole y sus papás y mamás se van a trabajar. Y se forman unas colas horribles de tráfico, donde ves a la gente con sus caras de sueño en sus coches. Y yo llego feliz unos minutitos más tarde de que todo eso haya pasado. Otra pequeña cosa que me genera felicidad.

Los lunes almorzamos todo el equipo junto. El vicepresidente lleva bocadillos. Los que tenemos huerta compartimos a veces fruta. Siempre hay variedad, risas, y no hay prisa. Solemos hacer un almuerzo largo. ¡Sólo los lunes! Nadie piense que esto es una fiesta. Pero nos encanta empezar la semana juntos, contarnos el finde, reírnos, o llorar si ha sido triste. También compartimos las penas.

En mi trabajo nos ocupamos de una causa dura y seria: atender a personas que tienen una situación la mayoría de las veces dramática. Personas sin empleo, con dificultades para encontrar uno, con escasos recursos, a veces sin hogar, sin luz, sin las cosas más básicas, incluso a veces sin la custodia de sus hijos e hijas por esta situación.

Por eso el equipo tiene que estar fuerte, radiante, entero, feliz. Para ser su hombro y su apoyo. Pero esto no es exclusivo de nuestro trabajo. La mayoría de ellos desempeñan tareas igual de difíciles, complejas y arduas, que necesitan equipos al 100%.

Mi trabajo no es cosa rara. Sí, es verdad que tenemos una causa noble, que somos una empresa sin ánimo de lucro, si se quiere, pero ¡sin ánimo de pérdida! Los números tienen que salir. Pero lo que hacemos en mi trabajo, se puede hacer en cualquier otro. Y genera felicidad, bienestar, alegría, tranquilidad, paz, entusiasmo e ilusión.

En mi trabajo no hay horarios rígidos, ni demasiadas reglas, ni corsés, ni control, porque todos y todas sabemos lo que debemos hacer, cuáles son nuestras responsabilidades, a qué nos debemos, qué ocurre si faltamos al deber, cuáles son las consecuencias, y cuáles los beneficios de nuestra labor.

En mi trabajo hay pasión pura por lo que hacemos. Todo el equipo la siente. Todo es tarea de todos. Nadie se desentiende si hay algo importante que atender. Esto a veces te quita tiempo de tu foco. Pero el esfuerzo siempre es recompensado cuando necesitas que alguien te eche una mano y arrime el hombro. Porque siempre, siempre, hay alguien dispuesto.

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Los pormenores de la Ley de RSC Valenciana


Fruto de un año de trabajo de la recién creada Conselleria de Transparencia, Responsabilidad Social y Participación y Cooperación de la Generalitat Valenciana, se acaba de presentar el Anteproyecto de Ley para el Fomento de la Responsabilidad Social a debate público, en el que cualquier persona puede participar a través de su portal web.

Josep Ochoa, director general RSE Valencia

El documento parte de una serie de conceptos básicos: la definición de RSE según el Libro Verde de la Comisión Europea, la Ley de Economía Sostenible, la Ley de Transparencia, Buen Gobierno y Participación, etc.

Sin embargo, prefiere optar por una definición de responsabilidad social propia: “Conjunto de compromisos de diverso orden, económico, social y ambiental adoptados por las empresas, las organizaciones e instituciones públicas y privadas, que constituyen un valor añadido al cumplimiento de la legislación aplicable y de los convenios colectivos, contribuyendo a la vez al progreso social y económico en el marco de un desarrollo sostenible”.

Entrando ya en materia, el primer apartado es el dedicado al fomento y planificación de la RSE. En este aspecto el anteproyecto de ley no parece desarrollar ninguna acción concreta susceptible de ser regulada, como se espera de una ley. Se habla sin embargo de “desarrollar campañas informativas sobre qué es la RSE”; de la “incorporación de la RSE en los programas formativos de la educación obligatoria”, algo muy interesante pero sobre lo que no se detalla más al respecto, o de “información dirigida a los consumidores sobre el consumo cívico o responsable”.

Este primer título se completa con otra serie de artículos inicialmente superficiales sobre el fomento del turismo sostenible, la promoción de la utilización del etiquetado que acredite la RSE (cuestión que no parece que pueda depender de una administración local), las políticas inclusivas o la responsabilidad social en el empleo.

El título segundo es el dedicado a la responsabilidad social en las administraciones públicas.

Llama la atención la frase “la Administración está sujeta a la Ley y al Derecho como disponen los artículos 9.1 y 103.1 de la Constitución Española, y debe ser por ello ante todo legalmente responsable, pero nada impide que en aquellos ámbitos de la acción pública en los que no sufra el principio de legalidad, las Administraciones Públicas y sus Entes Institucionales hagan suyos también las exigencias de la responsabilidad social”.

Es un tema recurrente, tanto en las exposiciones públicas de los responsables del anteproyecto de ley como en el texto escrito hacer referencia a estas supuestas posibles “incompatibilidades” entre la ley y la responsabilidad social.

Este apartado es algo más concreto y destaca el aspecto que tiene que ver con el uso de la “contratación pública como instrumento estratégico para incorporar criterios sociales, ambientales, éticos […] en los pliegos de contratación”.

A este respecto el anteproyecto de ley recoge la forma de la “reserva”. Así establece “que los órganos de contratación reservarán la participación en el proceso de adjudicación de determinados contratos de obras, suministros y servicios a centros especiales de empleo, empresas de inserción y entidades sin ánimo de lucro, cuyo objetivo principal sea apoyar la integración social y profesional o la reintegración de personas con diversidad funcional”. Aunque todavía no se detalla la cantidad de reserva ni los criterios a tener en cuenta para la concurrencia.

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