“Tortas” entre la responsabilidad social y la filantropía ¿Amigas irreconciliables?


La donación a Cáritas de 20 millones de euros por parte del fundador del Grupo Inditex, Amancio Ortega, ha encendido de nuevo el debate sobre la filantropía de los millonarios/as, un debate antiguo pero recurrente. Conforme está la situación, y la gran necesidad por la que están pasando nuestro vecinos y vecinas, parece extraño que la gente “se moleste”, cuando menos, o monte en cólera cuando más, como han demostrado comentarios en la red y, por supuesto, a pie de calle.

¿Por qué nos molesta que una persona como Ortega, que se lo puede permitir, ayude a tantísimas personas con un gesto altruista y generoso? Sin lugar a dudas, la capacidad de ayudar a otras personas que tiene este señor no la tenemos el común de los mortales, que con toda nuestra buena voluntad y nuestro sentido de la justicia social apoyamos con nuestros recursos económicos y/o con nuestro recursos humanos, a través del voluntariado, diferentes causas, intentando mitigar una situación que nos parece injusta.

La cuestión es que el poder de hacer el bien va de la mano del poder de hacer el mal, que tampoco en el común de los mortales está al nivel del señor Ortega. Y como bien dice nuestra querida Adela Cortina, “a mayor poder mayor responsabilidad”. Y esa responsabilidad es la que se le está pidiendo al dueño de Inditex, como a los dueños de otras grandes multinacionales como puede ser el caso de Microsoft, otro gran filántropo su dueño, el sr. Gates. Esta responsabilidad es la que empaña estos enormes gestos de altruismo, de filantropía, de solidaridad personal, y que nadie me malinterprete, ¡bienvenidos sean!, pero una cosa no quita la otra, y si tuviéramos una balanza en la que poner en un lado el daño ocasionado por falta de responsabilidad social en las empresas de Inditex y en el otro, el bien realizado por estas donaciones…no sabemos muy bien si el resultado sería equilibrado, o incluso vencería de la parte de los daños ocasionados.

La RSE tiene que ver con el cómo se obtiene el beneficio

El debate responsabilidad social / filantropía es un debate recurrente, pero que en parte también está ya superado. Son ya pocos los empresarios o empresarias, y mucho menos las personas del ámbito académico o profesional expertos en la materia, los que tienden a identificar responsabilidad social con filantropía. Para los que aún tienen dudas o confunden el todo con la parte, en el grupo de investigación al que pertenezco solemos mostrar la diferencia de una forma muy sencilla: la filantropía tiene que ver con lo que hacemos con parte de nuestras ganancias, sin importar el cómo las hemos obtenido. La responsabilidad social, en cambio, tiene que ver con el cómo se ha obtenido el beneficio, teniendo en cuenta cómo la empresa responde ante sus grupos de interés. La filantropía es una parte, importante algunas veces, de la RSE, pero no el todo. Y si algo nos ha demostrado la experiencia es que si la RSE no está muy bien desarrollada en la empresa, es decir, si no se es una empresa alta de moral, con un fuerte compromiso por hacer las cosas bien, la filantropía suele volverse en su contra. Las donaciones, mecenazgos, patrocinios, y otras de formas de filantropía empresarial son fundamentales, sobre todo en momentos como los actuales donde el Estado ha dejado de subvencionar multitud de proyectos sociales y culturales que ven en la colaboración privada un respiro, un futuro. 

Sin embargo, y teniendo esto muy presente, la verdadera responsabilidad de cada organización no puede sustituirse por estas acciones, loables por su parte, pero en muchas ocasiones puro “lavado de cara”. En concreto, por verlo con un par de ejemplos, la responsabilidad de las empresas del grupo Inditex recae en una producción de las prendas de manera justa, con salarios dignos en los países de producción, generando empleo de calidad, generando también empleo en nuestro país en un momento de crisis severa, generando un modelo de consumo responsable, y no incitando a la obsolescencia percibida y a un modelo de fast fashion, cuidando a sus clientes, y preocupándose por el impacto medioambiental de los procesos de producción y el impacto en el entorno.

Otro ejemplo, por no hablar sólo del señor Ortega, Bill Gates, uno de los mayores filántropos de EE.UU. no ha tenido la responsabilidad de fabricar ordenadores económicos para el tercer mundo, por ejemplo, de hacer productos más limpios con el medio ambiente, de fabricar con criterios justos en países del tercer mundo, de preocuparse por la explotación infantil en sus fábricas, etc., etc., etc.

Éstas y no otras son las acciones que se esperan de estos empresarios, y el defraudar estas expectativas legítimas de los ciudadanos y ciudadanas es la razón por la cual actos tan positivos como que una sola persona en un día haga una donación de 20 millones a una organización que ayuda a los más necesitados sea criticada y mal vista. Porque los ciudadanos, como dice aquella propaganda que tan poco me gusta, “no somos tontos”, y con los años creo que hemos bien aprendido la diferencia entre responsabilidad social y filantropía. Que con estos “palabros” más bien puede que nadie supiera explicarla, pero que el sentido común nos lleva a un acuerdo bastante generalizado de lo que se espera de Inditex y de sus responsables máximos. ¿Son la RSE y la filantropía amigas irreconciliables, condenadas a no entenderse? Por desgracia, de las acciones de los empresarios y empresarias dependerá.

Feliz lunes, amig@s responsables!

P.d. Para leer uno poco más del tema, os recomiendo este breve artículo Responsabilidad social, algo más que acción social de Domingo García-Marzá

Publicado por Carmen Martí

Apasionada de la comunicación social y la responsabilidad social.

2 comentarios sobre ““Tortas” entre la responsabilidad social y la filantropía ¿Amigas irreconciliables?

  1. Hola Carmen, no puedo estár más de acuerdo contigo.
    Este debate que yo creía superado, vuelve a aparecer, el de confundir una parte (la accion social) por el todo (la responsabilidad social), y que además trata de cubrir «miseria e ineficiencias» de las compañias (lo que los americanos llamaron «green wash».
    un abrazo

    1. Hola José!
      Gracias por tu comentario, lo primero! La verdad es que yo pienso que este tema, al menos en España, de verdad que está superado. No creo que ningún gran empresario, como en este caso concreto Amancio Ortega, piense que la responsabilidad de su negocio es hacer acciones filantrópicas. Tampoco creo que haya hecho esta donación por un lavado de imagen, o para conseguir algo en concreto. Y esto es mi opinión personal, igual estoy equivocada. Posiblemente lo haya hecho con toda su buena voluntad, lo cual le honra. ¡No es calderilla! Es una donación personal, no del grupo Inditex, con lo que no está dentro de la estrategia de RSE ni de Acción Social de la compañía. Lo que ocurre, y es lo que ha ocurrido, es que cuando eres el dueño de Inditex tu responsabilidad personal va de la mano de tu responsabilidad empresarial, y las acciones que haces en tu vida privada dependen de tus decisiones profesionales. Esa es la razón de que se haya montado este revuelo. Porque se le está exigiendo un comportamiento ejemplar donde tiene poder, es decir, en sus decisiones de negocio. En fin…un tema apasionante, como ves! Un abrazo,

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