Ser Responsable

…Y no morir en el intento


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La fábula del Colibrí y el consumo responsable


Hace algunos días el conocido programa de ‘Salvados’ ha puesto de nuevo de actualidad un tema recurrente y bastante antiguo: la relación entre las extracciones de minerales para componente electrónicos para el primer mundo con la problemática de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, sobre todo violaciones y atentados contra la mujer, un verdadero “feminicidio” en países africanos.

He de decir que a mí personalmente el programa (eVictims) me pareció bastante flojo. Centrado sobre todo en la situación degradante que vive el Congo desde hace décadas, y eso sí, con un dramatismo terrible narrado en primera persona a través de las víctimas. Víctimas que son a su vez verdugos muchas de ellas, porque los chicos que violan y mutilan a las mujeres son a su vez niños de la guerra, robados, entrenados, drogados y manipulados para causar el horror.

Más allá de narrar esta cruda realidad, poco se trató de la procedencia del famoso coltán, un mineral compuesto por colombita y tantalita, de color negro o marrón muy oscuro, que se utiliza en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial y su relación con todos los aparatos electrónicos que tenemos en nuestras manos. Un halo de complicidad sutil recorría todo el programa, pero sin poner nombres y apellidos de las compañías que los utilizan y los terminales que lo llevan y, sobre todo, sin hablar de las alternativas.

Reconozco que de inicio tampoco esperaba mucho más del programa, pero lo que más me sorprendió, como otras tantas veces, es el desconocimiento de muchas personas de mi alrededor que era la primera vez que reparaban en algo así; la cadena de mensajes vía redes sociales que se formó ante la expectación del programa; los comentarios de sorpresa, y la indignación de muchas personas ante una información que nos parecía “desvelada” en este momento.

No es la primera vez que me pasa, que gente a mí alrededor concienciada y preocupada por el mundo se asombra ante estos conflictos. Otro tema recurrente sobre el que ya he escrito alguna vez es sobre la moda ética y la procedencia de todas las prendas que llevamos encima día tras día.

El primer paso es tomar conciencia de lo que somos, lo que vestimos, lo que gastamos, y las conexiones que todo ello tiene con el sufrimiento de miles de personas al otro lado del mundo.

No quiero decir con ello que el conocimiento se convierta en un cambio radical hacia el consumo responsable, pues a veces no es fácil por distintas razones: precio, dificultad de encontrar los productos, tiempo, conocimiento, veracidad, confianza. Pero sin lugar a dudas, el primer paso es tomar conciencia de lo que somos, lo que vestimos, lo que gastamos, y las conexiones que todo ello tiene con el sufrimiento de miles de personas al otro lado del mundo.

Solo el hecho de tomar conciencia nos lleva a un consumo más pausado, más razonado, y sobre todo más respetuoso. Un consumo consciente, que sin lugar a dudas, es el primer paso de un consumo responsable.

Pero esto del asombro iba en aumento y no quedó ahí. Ante la difusión que algunas personas hicimos, entre ellas yo, de una de las alternativas a estos móviles manchados de sangre, -el Fairphone, un teléfono de comercio justo que además de la procedencia de los minerales de zonas libres de conflicto asegura una mayor perdurabilidad del aparato, luchando contra la obsolescencia programada (que para los que no sepan tampoco qué es les insto ya a ver el documental Comprar, tirar, comprar), vende baterías de repuesto o no incluye cargador para minimizar la basura tecnológica-, cuál fue mi sorpresa al encontrarme con un artículo titulado Por qué comprar un Fairphone no va a cambiar el Congo.

Y como las cosas nunca suceden porque sí, justo estos días llegó a mí esta fábula que comparto para terminar este artículo, y que creo que habla por sí sola. Cada cual que saque sus conclusiones… y que actúe.

Lee el final del artículo en Compromiso Empresarial 

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La RSE no vende bien


MercadotecniaRecientemente tuve la suerte de escuchar a un compañero de viaje en esto de la “evangelización” de la responsabilidad social al que admiro y cuyo trabajo respeto enormemente, Josep Mª Canyelles, y como siempre ocurre, por muchos años que lleves dedicada a esto, no sólo aprendí muchísimo, sino que reforcé algunas ideas.

En resumen, y por no generar más expectativas, lo digo ya desde el inicio en el título de este artículo: la responsabilidad social no vende bien. Sí, señores y señoras, olvídense en sus portafolios de la RSE como argumento de venta. Vende la calidad, vende el ahorro, vende la innovación, vende la novedad, pero la ética y la RSE no vende. ¡Y que no se vuelva en tu contra!

Todos sabemos que queda muy bien decir que la RSE es rentable, que genera buena reputación, que los clientes lo valoran. ¿Pero esto está realmente comprobado y es siempre así? ¿Está la ciudadanía española preparada para el argumento de la RSE?

Lo que me gusta de Canyelles es que no habla él, sino que lo hacen sus experiencias con empresas reales. En este caso fueron tres las empresas de éxito que prefirieron ocultar sus buenos comportamientos para vender más, porque al fin y al cabo son empresas, empresas que quieren hacer las cosas bien, que están convencidas de ello, que no lo hacen por nada más sino por el mero hecho de estar convencidas de que no puede ser de otra manera, pero que quieren obtener una buena cuenta de resultados, y si eso significa“ocultar” que son empresas responsables, el fin justifica los medios.

El primer caso es el archiconocido caso de La Fageda. Los que somos “del mundillo” conocemos de sobra la historia de esta empresa que fabrica yogures con el único fin de emplear al 100% de las personas con discapacidad psíquica en la zona de La Garrotxa (Girona).

Que surgió como idea de un loco muy cuerdo llamado Cristóbal Colón (Vid.Personaje social del año 2014: Cristóbal Colón, presidente y fundador de La Fageda), nada más ni menos, convencido de que el empleo mejoraba la calidad de vida de los pacientes del psiquiátrico en el que trabajaba.

Una empresa de éxito que factura hoy millones de euros, pero que más allá de los entornos sociales, ni hace publicidad, ni explica sus productos, ni dice cómo están fabricados en el punto de venta. Sus yogures se han convertido en un producto gourmet valorado por los consumidores por su excelente calidad.

El segundo caso que merece la pena conocer es el de Cafés Novell, una sociedad limitada (SL), que hace 30 años, cuando aparecieron las críticas al sector cafetero, consideró que debía hacer algo.

Artículo completo en Compromiso Empresarial: http://www.compromisoempresarial.com/carrusel/2016/02/la-rse-no-vende-bien/ 


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Responsabilidad orgánica


8889512-recursos-humanos-conectar-en-red-de-la-empresa-de-rompecabezas-de-piezasLa semana pasada estuve releyendo por última vez los textos del XXII Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial de la Fundación ÉTNOR para su edición para imprenta. ¡Es un trabajo arduo! No voy a decir que no, repasar las 200 páginas que componen el mismo en un solo día para encontrar y subsanar las últimas erratas. Pero la verdad es que, si no fuera por las prisas, ¡como siempre!, es un momento único de repasar las palabras de conferenciantes estupendos y conferencias que te hacen pensar y ver en perspectiva todo el curso. Me he propuesto aprovechar esa dolorosa jornada para mis ojos, sobre todo, compartiendo con vosotros los mejores momentos para mí  y las reflexiones que me suscitan.

Y la primera me surge así, de repente, viendo a Cristina, la señora que limpia nuestra oficina, y recordando un pasaje que me encantó y guarde para reflexionar en otro momento…y ha llegado ese momento. La frase la recordó Francisco Álvarez, que vino a hablarnos de la Economía del Bien Común como “embajador” del movimiento en España, como el propio Christian Felber le ha llamado,  pero no era suya, sino del todavía más increíble Cristóbal Colón, no el descubridor, no, sino alguien todavía más increíble, que es el creador de la revolucionaria empresa social La Fageda, que emplea a 280 personas de los que aproximadamente la mitad tienen problemas mentales (para quien no la conozca recomiendo investigar su web www.fageda.com. Aunque pronto le dedicaremos una entrada en este blog).

Pues decía Cristóbal Colón que cuando tienen beneficios los utilizan para mejorar las instalaciones y crear apartamentos para las personas que trabajan  en la fábrica, para que puedan vivir autónomamente y dignamente con su sueldo. Pero cuando sobran beneficios se dividen entre todos los empleados, desde la señora de la limpieza hasta el presidente, con el mismo cociente de reparto para todos. Y decía Cristóbal Colón que esto es así “porque el beneficio de una empresa lo genera el conjunto de la empresa. Y la señora de la limpieza es muy importante porque cuando viene alguien a visitarme tengo esto limpio, y eso es formidable”.

Formidable es este empresario “loco”, que un día creyó en un proyecto y lo llevo a la práctica, que no necesita que le hablen de economía del bien común o de responsabilidad social, porque no entiende otra manera de hacer empresa. Que cree realmente en sus palabras, en que todos sus trabajadores son vitales para él, y que no sólo dice, sino que actúa en consecuencia.

Cristóbal Colón es la verdadera esencia de una responsabilidad orgánica, de una empresa u organización concebida como organismo, en el que todas las partes son de vital importancia para el buen funcionamiento del todo.

En los tiempos que corren de precariedad laboral, nos hacen falta empresarios locos para los que lo más importante sean las personas, todas y cada una de las personas. Y los trabajadores no seamos un número, no seamos prescindibles, no sea un “esto es lo que hay”, y si no la cola del paro está llena…Para tener trabajadores comprometidos, hace falta empresarios comprometidos, dar ejemplo, y Cristóbal es un gran ejemplo. Nos queda mucho por aprender.

Feliz martes, amig@s responsables.


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Pagar a los proveedores ¿responsabilidad social?


“El Plan de Pago a Proveedores es la primera acción de RSE de esta legislatura”, algo que el Gobierno Central considera como dentro de la promoción de “una actuación ejemplar”. Así de contundente se mostró el Director General de Economía Social, Trabajo Autónomo y Responsabilidad Social, Miguel Ángel García Martín (@MA_GarciaMartin ), en su participación en el Curso de Verano “El papel de las administraciones en la Responsabilidad Social Empresarial”, que tuvo lugar la semana pasada en la UIMP de Santander, organizado por la Fundación Fondo Cantabria Coopera y el Gobierno de Cantabria.

Además de pagar a los proveedores, desde el Ministerio de Empleo, al que pertenece esta Dirección General, insisten en la estrategia de emprendimiento y empleo juvenil como eje principal de la RSE apoyada desde el Gobierno Central. “Los ciudadanos consideran que el principal impacto positivo de las empresas en la sociedad es la creación de empleo, según datos del último Eurobarómetro. Estas encuestas dan la agenda de en lo que tenemos que seguir trabajando en RSE. Y esta es la razón también de la ubicación de la Dirección General de RSE en el Ministerio de Empleo”, justificaba García Martín.

 

Clausulas Sociales

Otros de los aspectos en los que el Director General se mostró cautelar es en el tema de las Cláusulas Sociales:  No hay un fallo de mercado que justifique la intervención pública de manera directa mucho más allá del fomento y la difusión de la RSE.  Una sobre-regulación puede da lugar a espacios no deseados como la ruptura de nuestra unidad de mercado”. García puso como ejemplo la proliferación de sellos locales que calificó como “barreras para que otras empresas que no disponen de ese sello local no puedan competir en el mercado global”.

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¿Qué significa ser la empresa más reputada? ¿Alguna relación con ser responsable?


Hoy se presenta en Barcelona y Madrid el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco) España 2013, un instrumento de evaluación reputacional que se ha convertido en un referente en sus 13 años de existencia. Surgió como una investigación universitaria en el seno de la cátedra del profesor Villafañe en la Universidad Complutense de Madrid y se materializa gracias al acuerdo entre  Villafañe & Asociados, el Grupo Vocento y Análisis e Investigación.

Este año por segundo año consecutivo me han pedido que participe como experta en la realización del MERCO y los resultados ofrecidos, como cada año, no hacen más que plantearme varias dudas. La primera de todas: ¿Qué significa ser la empresa más reputada de España? Y me explico. No pongo en duda la seriedad y rigor del estudio. Conozco a Justo Villafañe y a su equipo personalmente y siempre me han parecido rigurosos y muy interesantes sus trabajos. Sin embargo, y ya cuando tuve la oportunidad de hacerlo personalmente se lo pregunté, siempre me llama poderosamente la atención que las empresas más reputadas y los líderes más reputados sean también los que curiosamente muchas veces más escándalos de violación de los derechos humanos y comportamientos irresponsables han tenido a lo largo del año analizado.

Y lo entenderán muy claramente los seguidores de este blog e interesados en la responsabilidad social al decirles que tanto la empresa más reputada como el líder más reputado han recaído este año en Inditex y Amancio Ortega respectivamente.

El mismo Inditex que este año vio involucrados a dos de sus proveedores en el incendio de una fábrica en Bangladesh en el que murieron más de 100 personas, y con los que rompió relaciones justo después. ¿Es suficiente con escarmentar a los proveedores, cesando la relación una vez ocurrido el incendio? ¿Es suficiente responsabilidad? El pasado 16 de abril en CSR Spain 2013, Jan Noterdaeme, Asesor Senior de Relaciones Externas de CSR Europe, fue tajante al decir que no, que no lo es, que en la relación con los proveedores no basta con una auditoria o con los sistemas de control actuales. “Hay que ensuciarse las manos”.

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IQNet SR10: ¿Otra certificación más?


La Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) ha presentado recientemente en España el Sistema de Gestión Internacional IQNet SR10, y otorgado los 16 primeros certificados del mismo. Estos son, además, los primeros certificados emitidos a nivel internacional de este sistema de reciente creación (28 de diciembre de 2011), privilegio otorgado a la delegación española por estar basada en la anterior RS10, creada por AENOR.

Tras la presentación oficial varios expertos entonaron, no sin falta de razón, el “¿otro certificado más?”. Pero no por esto debemos hacer sombra a una certificación que puede llegue un poco tarde a este lío de normas y certificaciones, pero que puede convertirse en el certificado de referencia a nivel internacional. A favor de este argumento encontramos en este sistema varios aspectos destacables.

Fortalezas de la SR10

En primer lugar, es una estándar Internacional, lo que en un mundo globalizado ofrece una perspectiva más holística que otras certificaciones nacionales, incluso locales, permite la comparabilidad entre países, y tiene en cuenta la cuestión de las empresas que operan en varios países. En este sentido, cabe destacar que la SR10 es de aplicación obligada a todo el NIF de una empresa, es decir, a la misma razón social, pero no nos queda claro que ocurre con empresas que usan un NIF distinto para sus filiales en otros países.

En segundo lugar, para su realización se ha tenido en cuenta la ISO 26000. Según destacó Salvador Román, Gerente de Responsabilidad Social de AENOR, quién nos presentó la certificación hace unos meses en la Mesa de RSE de Castellón, la IQNet SR10 recoge y lleva a la práctica principios recogidos en esta guía, y que por su carácter de guía ISO dejó fuera de sus certificaciones. Con lo que la avala un buen referente para la responsabilidad social a nivel internacional como es la ISO 26000, y suple esa “carencia” que algunos denotaron en la realización al fin como guía y sin posibilidad de certificación.

Y tercero, es integrable y compatible con otras ISO de Calidad, Medioambiente, o con otros sistemas como la OSHAS 18001 de Seguridad y Salud Laboral, sistemas ya conocidos y ampliamente implantados en empresas de todo el mundo, lo que facilita su comprensión y gestión. Para Salvador Román, esto es de suma importancia, “porque SR10 es un sistema de gestión sencillo, pero muy exigente” y es necesario tener algunas de estas certificaciones previamente para aventurarse con esta ISO. “Sin tener mucho trabajo recorrido en RSE no tiene sentido embarcarse en esta certificación”, afirmó Román.

 Debilidades de la SR10

Esta puede ser una de sus fortalezas, y a la vez una de sus debilidades: se trata de una certificación muy completa y exigente, al alcance de muy pocos. A mi modo de ver, no podía ser de otra manera. Una certificación en responsabilidad social lo requiere. Pero ¿cuántas empresas acabaran certificándose con ella? ¿Cuántas organizaciones están a la altura de poder recibir un Certificado de Empresa Socialmente Responsable?

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Por un mundo de ciudadan@s conscientes


El día que comenzaba la Valencian Fashion Week, en el histórico barrio de Velluters, en un edifico señorial para mi desconocido, El Colegio del Arte Mayor de la Seda, Gema Gómez, emprendedora social, lideraba la I Jornada de la Moda Sostenible en Valencia, aunando moda y sostenibilidad bajo un mismo techo. ¿Quiere esto decir que existe moda no sostenible o irresponsable? No me lo pregunto yo…por desgracia ésta ha sido una pregunta bastante recurrente en los últimos días de las personas a las que les he transmitido alguna información sobre la jornada. En definitiva, ¿qué es eso de la moda sostenible?

“Ser responsable… y no morir en el intento”, éste, mi blog, pretende dar respuesta a este tipo de preguntas. Facilitar a las personas y las empresas un comportamiento responsable, hacer accesible la información y los recursos, que afortunadamente cada vez son más, para que ser responsable, comportarse de forma ética, no sea una cuestión de héroes. Uno de los motivos que me ha impulsado a compartir con vosotros y vosotras estas vivencias y conocimientos, fruto de mi experiencia académica y laboral en el mundo de la ética y la responsabilidad social, es que no son pocas las veces que me encuentro con razonamientos del tipo “esto debería saberse”, “debería estar al alcance de los consumidores”, “estos productos deberían venderse en todas las tiendas” o, con lo que estoy todavía más de acuerdo, “no se debería producir de otro modo. No debería haber alternativa al consumo responsable. El consumo responsable no debería ser la alternativa”.

Cuando estás tan metido en “tu” mundo a veces cuesta abstraerse y ponerse en el lugar del otro, del “desinformado”, del que se extraña ante estas jornadas o iniciativas. Discrepo cuando ciertas personas me dicen que esta información no se conoce, que cómo van a saberlo. Hoy en día cualquier persona medianamente informada, que lea de vez en cuando un periódico o vea un  telediario sabe que detrás de la moda hay numerosos casos de explotación infantil y/o explotación laboral; que las grandes firmas españolas tienen sus fábricas en países del tercer mundo para abaratar costes, países en los que cada dos por tres se dan, lamentablemente como hace unos días, accidentes mortales por falta de condiciones óptimas de salud y seguridad laboral. No, no estoy de acuerdo. Hoy sabemos que detrás de nuestros actos de compra hay y se cometen día a día irresponsabilidades e injusticias de las que somos cómplices. Es duro aceptarlo, pero la consciencia comienza por la aceptación de nuestros errores. Es incómodo, doloroso, sentirse complice de una catástrofe tan trájica como la ocurrida hace unos días en Pakistan, en la que murieron 200 personas. Pero así es. No por mirar a otro lado deja de serlo.

Lo que quizá no tenemos tan a mano son las alternativas (insisto que no debieran serlo, pero lo son) que tenemos a nuestro alcance y que nos permiten ejercer nuestro poder con cada acto de compra. Este blog pretende acercar esas iniciativas a ciudadanos/as y empresarios/as, acabar con la “supuesta ignorancia” de tantos, y contribuir a que cada vez sean más las personas conscientes de que este cambio, hacia una sociedad más justa y un mundo sostenible que dejar a nuestros hijos, depende única y exclusivamente de cada uno de nosotros. Ese es mi motivo para compartir estas líneas con vosotros y vosotras, algunos compañeros ya de viaje, otros nuevos polizones que se incorporan a esta nave. Mientras sea necesario y pueda aportar mi granito de arena, aquí seguiré con vosotr@s.